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CÓMO CONVERTIR CINCO MINUTOS MUERTOS EN UN JUEGO

A veces convertir una espera en un juego sólo necesita una regla absurda.

Estás esperando.

El camarero.

El autobús.

A alguien que dijo «llego en cinco minutos» hace veinte minutos.

Puedes mirar el móvil.

Otra vez.

O puedes introducir una regla absurda.

Por ejemplo:

elige un color.

La primera persona que vea cinco cosas de ese color gana.

Ya tienes objetivo.

Ya tienes reglas.

Ya puedes ganar o perder.

Y una situación completamente normal acaba de convertirse en otra cosa.

Eso es lo interesante de los juegos: muchas veces no necesitan tablero, pantalla ni instrucciones de treinta páginas.

A veces sólo necesitan una regla.

Y a alguien dispuesto a aceptarla.

Todo puede ser un juego.